El pasado fin de semana la localidad malagueña de Gaucín acogió la Gaucín Backyard Ultra, una peculiar prueba de ultradistancia por eliminación en el que los corredores tenían que completar un bucle de 6,7 km cada hora hasta que solo quedara un único participante que por lo menos hiciera una vuelta más que los demás. A esta peculiar prueba acudieron tres ubriqueños: Rubén Torres, Juan de Dios Mateos y Jacobo Rincón. Los dos primeros completaron un total de 15 vueltas, con lo que llegaron a recorrer unos 100 kilómetros, mientras que Jacobo Rincón realizó 13 vueltas o, lo que es lo mismo, abandonó tras 87 kilómetros. El ganador de la prueba fue Rafael Romero, que necesitó 28 vueltas para llevarse la victoria, llegando a recorrer la friolera de 186,7 km.

Esta carrera de Gaucín no deja de ser una franquicia de la Backyard Ultra matriz que lleva más de una década organizándose en Estados Unidos y cuyo formato ya se ha trasladado a multitud de países como un reto más para los aficionados al ultrafondo. A diferencia de las carreras convencionales, en la Backyard Ultra no gana el más rápido, sino el último corredor que quede en pie, por lo que abre un abanico de estrategias diferentes para afrontar este reto en el que algunos prefieren completar el bucle lo más rápido posible para descansar antes de la siguiente vuelta, mientras que otros optan por ir más despacio y regular el esfuerzo. Esta última opción fue la elegida tanto por Rubén Torres como por Juan de Dios Mateos, que afrontaron juntos el reto de la Gaucín Backyard Ultra.

“Esta carrera es más de cabeza. El cuerpo tiene que aguantar, está claro, pero también es saber administrarse, aquí aprieto un poquito, ahora aquí voy aguantando relajado…”, nos ha contado hoy Rubén Torres, que ha reconocido que este formato le ha gustado y que regresó de Gaucín “con muy buen sabor de boca”. Torres nos ha contado que “había corredores que lo hacían en 30 o 40 minutos y el tiempo que le quedaba hasta la hora lo pasaban descansando. Es verdad que descansas, pero también te enfrías y no sé si eso es bueno. Yo, por lo menos, si me pego 20 minutos parado ya no tengo ganas de correr”. Es por ello que tanto él como Juan de Dios Mateos “en todas las vueltas íbamos los últimos. Llevaba toda la semana mentalizándome en hacer las vueltas en 50 minutos para no tener ni mucho tiempo de descanso ni poco, lo justo para poder comer, beber, sentarme un poquito o cambiarme”.

El corredor ubriqueño ha explicado que uno de los factores a tener en cuenta en una carrera de estas características es la fuerza mental. En su opinión, lo importante es “la cabeza y que el cuerpo aguante”, siempre que “seas consciente de que vas a hacer el máximo de vueltas posible y lo vas a intentar por todos los medios”. El componente del Club de Atletismo Nutrias Pantaneras ha reconocido que no está acostumbrado “a correr carreras de tanto tiempo y tanta distancia, pero me apunté a ver las vueltas que podía dar. Yo iba con la idea de hacer diez vueltas”. No obstante, llegó a completar un total de 15 vueltas, momento en el que decidió abandonar: “Llegando a la 15 ya me dolía un poquito el gemelo derecho e iba dándole vueltas a la cabeza porque no me quería lesionar”.  En este sentido ha afirmado que “en las vueltas 12 y 13 al arrancar me costaba, iba como un poquito cojo porque tenía el gemelo derecho cargado. Ahí las piernas ya me estaban pasando factura”. Por último, ha adelantado que “si se da el caso el año que viene que no coincida con ninguna carrera que esté marcada en mi calendario y puedo ir, me apunto otra vez e intento hacer 16 vueltas”.

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