La flamante campeona de Europa con la selección española, Mari Ángeles Pino, ha reconocido estar “todavía asimilando lo que es este trofeo”. Tras recibir su medalla de oro, casi lo primero que ha hecho ha sido acordarse de su hermana, Ana Pino, quien también contribuyó a este éxito participando en la fase previa de este Europeo, y a quien también le pertenece parte de ese trofeo. La ubriqueña ha sido incapaz de quedarse con uno de los momentos vividos en las últimas horas porque “se viven muchas emociones que no se viven en ningún otro lado. Ya me habían comentado mis compañeras que se vive mucho ahí dentro, pero hay que vivirlo. Acabé con dolor de cabeza después de la semifinal”.En Tiempo de Deportes hemos repasado sus últimos años en los que sendas lesiones graves de rodilla le privaron de cumplir este sueño en 2019 y 2022. A la tercera fue la vencida y nadie podrá arrebatarle un hito logrado “con trabajo, constancia y soñando con estar con ellas y tener un título europeo”. Preguntada sobre el merecimiento y si se ha acordado de todo el proceso, Mari Ángeles Pino afirma que “al final cada una de las que formamos parte de esta selección tenemos nuestra historia de recuperación y la sensación que me queda es que todo ha pasado muy rápido. Siempre se dice que una llega ahí por todo lo que va logrando en la vida”.

 

La selección española se impuso por 3-2 a Portugal en una semifinal en la que se medían las dos grandes favoritas y en la que las portuguesas golpearon primero y pronto. “Cualquier partido con la selección te hace tener ese nerviosismo al pisar el parqué, más aún en una semifinal, también en ese estadio con bastante público y pensando que te la juegas a un partido”, comentaba Melli, quien ha señalado la presión defensiva “para que el rival no piense” y la estrategia en las jugadas a balón parado como dos de las claves para sobreponerse al tanto inicial. Ya en la final se enfrentaban a una Ucrania que estaba ante su oportunidad: “sabíamos que iban a apurar sus opciones, año a año van haciendo bien las cosas y yendo a más y es digna de ejemplo”. No obstante, con un gol de récord por lo tempranero (a los 11 segundos) la final se puso de cara para las de Claudia Pons, que fueron netamente superiores y vencieron por 5-1 y se proclamaron campeonas pese a las bajas de Anita Luján y Vane Sotelo, dos de sus estandartes.

La ubriqueña ha analizado el progreso en el nivel del fútbol sala femenino donde hay muchos países que “con trabajo se van superando”. “Portugal es el rival a batir en Europa pero hay otras como Italia que no se ha conseguido clasificar nunca para una fase final pero que es muy dura. Antes también teníamos a Rusia pero con la guerra la sacaron de las competiciones…”, subrayaba. También a nivel mundial existen potencias como Brasil o Japón. Y es esa, precisamente, la reivindicación que hace ya algunos meses lanzaron a la FIFA desde la asociación de jugadoras. La gran repercusión hizo que el organismo internacional diera el paso y anunciara la próxima organización de un Mundial de Fútbol Sala femenino. “Conseguimos que FIFA se pronunciara pero a día de hoy no sabemos ni fecha ni lugar; se habla de 2024, de 2026…”, analizaba Melli.

Con una sociedad cada vez más concienciada, falta que los responsables de estos organismos actúen, así como los medios de comunicación y las propias empresas. Si bien figuras como Pau Gasol trasladaron en Twitter su felicitación, el Clásico de fútbol se llevó todo el protagonismo en la prensa deportiva del lunes, quedando el título relegado a una pequeña parte de la portada de un único periódico de los principales de este país. En este sentido, la jugadora de La Boca Te Lía asumía que “nos falta mucha visibilidad, que lleguen patrocinadores potentes. Hemos mejorado y se pueden ver por streaming semanalmente nuestros partidos pero echamos de menos por ejemplo que uno de ellos a la semana se emita en directo.