La Travesera: la madre de todas las carreras por montaña

La localidad asturiana de Arenas de Cabrales acogió el pasado fin de semana la XVIII Travesera Integral Picos de Europa, una carrera por montaña de 74 km y 13.145 metros de desnivel acumulado que tuvo la oportunidad de conocer de primera mano el ubriqueño Juan Antonio Domínguez Bueno y que no ha dudado en calificarla como ‘la madre de las carreras por montaña’ debido a que “aquello es una auténtica brutalidad por el recorrido, el entorno, la dureza y lo bonita que es”. “Se hace en Arenas de Cabrales, un pueblo pequeño de 850 habitantes y en sí es como una carrera de pueblo. Yo creo que no va gente tan buena ni tiene tanto boom mediático porque los profesionales no se atreven a ir allí, cualquier chaval del pueblo le saca unas horas a cualquier profesional”, ha añadido.

La prueba en sí discurre por el Parque Nacional de los Picos de Europa, con paso por zonas como Vega Enol, el pueblo de Caín, el Refugio de Vega de Urriellu, Vegues de Sotres y Jitu de Escarandi. El vencedor de esta edición ha sido Sergio Alonso, que empleó un tiempo de 11h30’34’’, seguido de Manuel Merillas (11h30’44’’) y Víctor Mier (11h51’54’’). Juan Antonio Domínguez necesitó 18h02’46’’ para completar el recorrido, finalizando en la posición 192ª de 450 participantes.

El corredor ubriqueño partió con el simple objetivo de finalizar la prueba dentro de las 21 horas que tenía como plazo máximo, de ahí que haya señalado que “mi intención era llegar a meta, por lo que me tomé tranquilo la primera parte, a disfrutar de la experiencia y a intentar hacerlo lo mejor posible”. Por delante tenía una prueba con grandes desniveles en la que apenas hubo terreno llano, con un continuo sube y baja, que tenía la Collada Bonita, a casi 2.400 metros de altitud, como su punto más alto. Además, los corredores tuvieron que enfrentarse a varios tramos con presencia de nieve. “El tema de la nieve ha sido una auténtica locura para uno que no está acostumbrado a ver nieve ni a pisarla ni a bajarla. Ha sido más una aventura, parecía más un parque de atracciones”, ha explicado destacando que debido a la presencia de nieve y a tanto desnivel “lo que menos hemos hecho ha sido correr”.  Domínguez ha reconocido que “he pasado mucho miedo por el tema de la nieve, unos pasos de cadena que había con unos precipicios impresionantes, empezar a subir y cuando ya parece que se va a acabar te meten allí en medio de una canal y hay que repechar con una cuerda”. En este sentido ha resaltado la paradoja de que “te apuntas a una carrera en la que hay tramos que está prohibido correr”.

A pesar de todo, el corredor ubriqueño pudo cruzar la meta en Arenas de Cabrales y apuntarse otra mueca más a su currículum deportivo. No obstante, ha hecho hincapié en la dureza de la prueba para lo que se había estado preparando durante meses: “Aproveché el entrenamiento de Bandoleros y empecé a sumar km y sobre todo desnivel, pero con todo lo entrenado y con todos los desniveles que he hecho no hay nada que se parezca a correr allí ni a los desniveles que tiene aquello”. En este sentido nos ha contado que su base principal de entrenamiento había sido subir y bajar el pico del Cao con el fin de prepararse para los desniveles a los que se iba a enfrentar. De esta manera, en cuestión de dos meses y medio subió hasta 42 veces a la cima del Cao, llegando incluso a subirla 5 veces seguidas en un mismo día.