La aventura de un ubriqueño desde dentro de la Titán Desert

Muy satisfecho con la experiencia vivida en todos los sentidos en el desierto marroquí. Así se ha mostrado el ubriqueño Juan Antonio Rosado, que formó parte en la última edición de la Titán Desert, celebrada del 8 al 13 de mayo, del equipo de mecánicos de la empresa de asistencia ASIC Limits desplazados para prestar servicio a los equipos de la tienda Probike de Barcelona y de Cannondale. Todo un reto profesional para Juanan Rosado, que ha conocido de primera mano lo que significa formar parte de un evento internacional de esta envergadura. “Al principio fue complicado porque te tienes que adaptar a no comer cosas cocidas o ensaladas que las limpian con agua porque al final te acabas poniendo enfermo y acabas pasándolo mal durante unos días. El tema de las tiendas para dormir, al principio parecen bonitas, pero cuando llevas un par de días te molesta el polvo, el calor, el poco espacio que tienes y quieres una cama de verdad, pero la verdad, es que es una experiencia bastante chula”, ha señalado el mecánico ubriqueño.

Un factor a tener en cuenta ha sido sin duda las condiciones inhóspitas en las que se han tenido que desenvolver, sobre todo las relacionadas con las altas temperaturas. En este sentido, ha contado que “algunos días estábamos trabajando a unos 45 grados y en una de las etapas tuvimos la mala suerte de que un corredor falleció”. Para Juanan Rosado “es otro rollo, no tiene nada que ver con cómo se lleva en el taller”. Así, ha explicado que “las condiciones en las que llegaban las bicis de un día para otro no tenían nada que ver a lo que te suele pasar en el día a día. Casi todos los días eran recargas de líquido tubeless por pinchos o por el calor; revisión de pedalieres porque en las dunas le entraban mucha arena y la mayoría de las bicicletas crujían; las suspensiones, todas muy resecas; los aceites muy mal y las gomas bastante defectuosas. Al final, al paso de los días, tanta limpieza y tanta arena y calor acaban afectando a toda la bici”. De esta manera, la rutina diaria del ubriqueño se basó en “limpiar y lubricar las bicis, que es lo más laborioso, recargas de líquidos tubeless, que son cosas simples, pero muy necesarias en la carrera, y toda la limpieza y lubricación de pedalieres, direcciones, rodamientos y puntos de giro”.

Para el mecánico de ASIC Limits, la participación en este tipo de eventos viene bien sobre todo para crear contactos, ya que “se conoce a mucha gente y al final hablas con diferentes equipos, con diferentes personas y haces piña con todos”. No obstante, se queda con “la experiencia de estar en carrera y ver como todo el equipo se alegra, se esfuerza por intentar conseguir cada día algo mejor. Cada victoria la disfrutan todos los componentes y cada derrota la acabas sufriendo”.

En el balance deportivo del equipo Cannondale ha sido más que fructífero: “Estuvimos líderes en todas las etapas excepto el último día en el que nos la arrebataron por unos segundos y todos los días componentes de nuestros equipos hicieron pódium. En la categoría femenina conseguimos el tercer puesto scrash y en la categoría femenina nos quedamos segundos”. Juanan Rosado ha destacado la dureza y dificultad de acabar una prueba tan exigente como la Titán Desert, algo reservado a unos pocos. En esta línea ha contado que los ciclistas “llegaban destrozados, con mucha sed y muchas horas solos en el desierto sin ver nada, kilómetros y kilómetros pedaleando sin ver nada, ni un punto de referencia. Psicológicamente, un poco desgastados para llegar al último día, pero también físicamente era bastante duro”. El mecánico ubriqueño se ha mostrado encantado con esta experiencia vivida y ha adelantado que ya tiene alguna que otra prueba pendiente por ahí.