Valle de BohíHoy en El Refugio viajamos de nuevo hasta Los Pirineos, para conocer una de las comarcas con la mayor riqueza natural y cultural de nuestro país, que vivió su época hegemónica durante la Edad Media, de la que ha heredado un gran legado cultural que ha llegado hasta nuestros días. Hablamos del valle de Bohí,  situado en la comarca de la Alta Ribagorza, un conjunto de valles y sierras, con una extensión de 220 Km. Las iglesias de esta comarca pertenecen al arte románico conocido como románico lombardo, que se sitúa entre los años 1010 y 1075. Se construyeron en un momento de euforia económica tras conquistar los últimos reinos árabes del oeste de Cataluña.

No es un valle demasiado extenso aunque cuenta con valles secundarios de una belleza extrema y parajes extraordinarios como el de Aigüestortes y Lago de San Mauricio que ha sido catalogado como Parque Nacional. El valle de Bohí al igual que sus laterales o subsidiarios valle de Sant Nicolau y valle de Sant Martí se formaron por la acción de un gran glaciar del Cuaternario, en cuya cuenca de recepción dejó excavadas bastantes cubetas que hoy están ocupadas por los pequeños lagos donde nace el río Noguera de Tor y Sant Nicolau y que tuvo un desarrollo de 22 km y llegó hasta el actual embalse de Llesp. Una característica importante son los numerosos lagos de origen glaciar. En la cabecera de los ríos Noguera de Tor y Sant Nicolau se encuentra una cuenca que comprende 14 lagos; los más grandes son: Monges, Mangades y Travessani.

En cuanto a las propuestas de nuestro entorno cercano, hoy nos quedamos con la ruta del Arroyo Atrera – Mirador Cabeza de Santa María, en las cercanías de Algar, en el Parque Natural de los Alcornocales, con un recorrido de 11 km y 3h15’ de duración.  Se trata de una de las rutas más fotogénicas del parque, con una especial belleza, entre las que destaca el reflejo de grandes moles montañosas en el agua del pantano de los Hurones, así como de algunos de los oteros o cabezos más hermosos de la zona.  Además, la recortada geografía del embalse nos sorprenderá gratamente con entrantes, islas, penínsulas y zonas recónditas, todo ello presidido por el gran Cabezo (o Cabeza) de Santa María a un lado y por las cumbres de La Silla y el Adrión por el otro.

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