Hoy en el Refugio nos hemos desplazado hasta el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, una de las joyas naturales de nuestro territorio en la que conviven una gran variedad de especies de flora y fauna. En Ordesa se puede contemplar un mosaico pleno de contrastes en su paisaje: la extrema aridez de las zonas altas, dominadas por los gigantescos macizos calcáreos, donde el agua de lluvia se filtra bajo el suelo, contrasta, en sus tonos grises y parduzcos, con los verdes valles cubiertos por frondosos bosques, donde el agua forma cascadas y atraviesa cañones y barrancos.

El Parque fue creado durante el reinado de Alfonso XIII. Cuenta con unas 15.600 hectáreas tras incorporar a Ordesa las áreas del cañón de Añisclo, las gargantas de Escuaín y el Macizo del Perdido. Sus espectaculares montañas están presididas por el Monte Perdido que con 3.355 metros es el macizo calcáreo más alto de Europa.

Por otro lado hemos hablado de los refugios de montaña, instalaciones deportivas impulsadas por quienes practicaban deportes de montaña para facilitar sus travesías y ascensiones, aunque hoy en día las funciones de un refugio guardado desbordan cualquier planteamiento turístico o deportivo y entran de lleno en el terreno del servicio público, no sólo porque sirven de apoyo en el rescate de accidentados sino por su apoyo en tareas de información, sensibilización ambiental o control del medio. En España se concentran en los Pirineos, Picos de Europa, Sierra Nevada y Sistema Central.

Por último, nos hemos dado un paseo por la ruta Grazalema – Cueva de las dos Puertas, en el entorno de la localidad serrana y la Sierra del Endrinal. Se trata de un recorrido circular de 6,6 Km con una dificultad media baja en la que visitaremos el monumento al Sagrado Corazón de Jesús (El Santo), la ermita del Calvario, las caídas hacia los cortados de Peñaloja, el puerto de Retacapas,el  Cancho de la Bejeruela, la Cueva de las dos Puertas y la Cruz del Picacho.

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